El coste real - No puedo permitirme vestir sostenible

Hoy os traigo un artículo publicado en 2015 en la revista "Gansos Salvajes" llamado "No puedo permitirme vestir sostenible". Lo he buscado en mis archivos porque ese era el tema que os quería comentar. Tengo muy presente esta frase porque me llamó mucho la atención que este sea un comentário que se repite en nuestras redes sociales a par de "es muy caro".

Me sorprende porque soy a la vez consumidora y creadora y sé que se nos ha vendido un modelo irrealista de consumo y de vida.

Nos cuenta Laura en su artículo:


"Cuando era pequeña e iba a comprar ropa con mi madre me sorprendía que con lo que le gustaba ahorrar cuando miraba los precios de las prendas sólo decía ¡esto no vale ni el hilo de coserla!

Ella como toda mujer educada en tiempos de Franco sabía coser y sabía cual era el verdadero coste de las telas, el trabajo en patronaje, corte y confección de una prenda. No podía creer que la ropa fuera tan barata.

La gente de la generación criada en los 80 hemos crecido dando poco valor a la ropa porque era barata y accesible. Hemos tenido el privilegio de poder estrenar mucha ropa y tirar también.

Os cuento todo esto porque cada Jueves, cuando publicamos el look sostenible de la semana hay alguien que hace el mismo comentario: “Para mi bolsillo no es sostenible”, entiendo perfectamente que hay personas en situaciones económicas estrechas en esta parte del planeta y entiendo que no siempre podemos permitirnos ciertas prendas. Pero en este país cualquiera tiene en su armario muchas más ropa de la que se puede poner.

Aunque queremos mucha más…porque la publicidad nos hace creer que la que tenemos no es válida, está pasada de moda y ya no nos sentimos identificados con ese estilo.

En resumen.

Comprar camisetas por 3 euros es insostenible para nuestra salud porque los tóxicos que se han empleado para crearla (pesticidas, blanqueadores, tintes…) penetran en nuestra piel y no nos van a matar hoy pero…qué puede provocar esto a largo plazo? Ya estamos viendo como crecen las alergias y problemas en la piel. El algodón que se cultiva para crear los tejidos supone un 3% de los cultivos y requiere un 70% de los plaguicidas que se emplean a nivel mundial. Estos químicos, contaminan el aire, la tierra y el agua. También hacen daño a las personas que trabajan en los campos y finalmente los químicos llegan a nuestra piel a través de a prenda. Las condiciones laborales de las personas que trabajan en las fabricas confeccionando la ropa que no tiene certificaciones no tiene garantía de que sean dignas y justas. De hecho hay muchas fabricas en la actualidad en las que los salarios no llegan al mínimo requerido en su país para tener una vida digna. A menudo se trabajan más de 14 horas, sin libertad de movimiento, con sanciones por dormirse, sin botiquines, ni extintores, ni las condiciones mínimas de seguridad. La deslocalización de los procesos de producción hace necesario un enorme gasto en transporte (que se paga con los bajos costes en suelos y materias primas: lo cual quiere decir que lo paga el planeta y las personas). El transporte masivo requiere combustibles fósiles y un gran aumento de emisiones de CO2. Y ya todos conocemos las consecuencias de esto.El tejido que más se utiliza hoy día es una mezcla de algodón y poliester, el poliéster es un polímero que se obtiene del pet (plástico reciclado). El problema de este material es que no es biodegradable y permanecerá en el planeta por mucho tiempo después de que nos hayamos ido. Esto por una camiseta que al tercer lavado huele a sudor (es lo que tiene el poliéster) y tienes que tirarla muy pronto.

Puedo decir, en resumen que el precio de la ropa es el que es, únicamente que no lo pagas con tu dinero. Una parte la pagas con tu salud, otra con el sufrimiento de tus congéneres y de sus hijos, otra la pagan los ríos, los animales que viven en ellos, las aguas subterráneas, el aire…."


fuente: gansossalvajes


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